“Como seguir los consejos que tan generosamente damos a los demás”


Aconsejando


Noté que es fácil dar consejos a otras personas y también, que no me es fácil seguir mis propias resoluciones. Esto último es importante recordarlo, cuando la otra persona no sigue lo que le decimos.

¿Qué pasaría si sigo los consejos que les estoy dando a los demás?

Por ejemplo: Le digo a mi esposa: “estudia inglés”. 


Lo que hago es aplicarme ese consejo a mí mismo: “Hernan, estudia inglés”.

Al meditar sobre ello, me doy cuenta, de que la persona que necesita, realmente estudiar inglés, soy yo; aunque sepa más que ella. Y si no lo hago, no tengo ninguna autoridad moral para decirle a ella, ni a nadie más que estudie inglés.

Generalmente, damos consejos para que la otra persona le vaya mejor en la vida. Lo interesante es que si sigo los consejos que doy a otro, mi vida será mejor.

Podrías preguntarte: ¿qué consejo le estoy dando a otro? 


Nota el consejo que das y luego sigues ese mismo consejo al pie de la letra.

Muchas veces, te puedes encontrar que das un consejo que reconoces inmediatamente que no lo puedes aplicar a ti mismo.

Por ejemplo: si tú no fumas y le dices a alguien que si fuma, que no lo haga; entonces, me dirás; que la auto-aplicación de ese consejo no se aplica a ti.

En este caso específico, si le dices a alguien: “Deja de fumar” y tú no fumas, tienes dos opciones al aplicártelo a ti mismo.

A). Buscar una conducta que haces en forma repetitiva y compulsiva, parecida a la de fumar y decide dejarla de hacer.
Si no te es fácil dejarla de hacer o de pensar, entonces, puedes entender las dificultades del fumador o la compulsión que tenga 

y/o

B). Darte cuenta de que si no fumas físicamente, lo puedes hacer mentalmente, cada vez que te imaginas al otro fumando en forma repetitiva. Entonces, deja de fumar mentalmente.

Muchas veces es mejor quedarse en silencio y escuchar a la otra persona. Tal vez, ella llegue a la conclusión de seguir una conducta mejor.

Mejor es seguir juntos, la persona aconsejada por mí y yo, el mismo consejo. 


2 vidas más, serán mejores.

Me gustaría que escribieras tus comentarios.

Hasta la próxima entrega,

Hernán

 



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